
Las Bárdenas Reales es un paisaje de 42.000 hectáreas de una singularidad increíble. Enmarcadas entre Navarra y Zaragoza, en la Depresión del Ebro, reúnen en un paisaje ocre el mayor desierto del norte de España.
Sus pináculos de gres, las pocas llanuras cultivadas, los barrancos y torrentes secos esconden valles recoletos donde el pinar y la vegetación mediterránea se han salvado de la ganadería y la erosión.
El desierto no es sólo vegetal, sino también humano. Es el paraje ideal para el eremita. Salvo por los pastores y los cazadores es el rincón de España más salvaje detrás de Los Monegros y el Desierto de Almería.